En la Sociedad Contemporánea principalmente existen estigmas hereditarios que se transmiten o heredan a los hijos, por ejemplo, una persona que ha sido ratera, a los hijos de ésta se le tilda o etiqueta de la misma forma, sin que ellos tengan dicha manía del padre, lo mismo sucede con los que son borrachos, parranderos, jugadores, mujeriegos, etc.
La Sociedad los margina, "le sacan la vuelta", los ignoran con su indiferencia, les cortan su amistad y cualquier apoyo que necesitan estas personas inocentes, hijos de seres humanos con mala fama.
El que mata a un perro, le llaman "mataperros", sin que en toda su existencia, por accidente, vuelva a cometer el mismo error de matar involuntariamente a otro perro. Sin embargo, a la comunidad o núcleo social al que pertenece, no se le olvida que esta persona cometió ese acto o delito.
La gente es muy comunicativa, se encargan de desprestigiar al que cometió un error, al reparar algún automóvil, un refrigerador, una estufa, etc., pues hablan mal de aquella persona catalogándola de distintas formas, como sucio(a), irresponsable, incumplido, negligente, ratero, carero, etc. Por lo tanto, no le inspira confianza a las personas que han sido informadas de dicho error.
La buena fama también se expande, cuando un individuo es responsable, puntual, bien hecho, cobra lo justo por sus servicios, para la sociedad es una persona íntegra, respetable, intachable, ejemplar. En este caso se aplica el refrán: "Crea fama y échate a dormir", ya que nunca le faltará clientela para su negocio.
¿Qué debe hacer para desaparecer el estigma de la mala fama?
Deberá cambiarse de comunidad e iniciar una vida contraria a la que llevó en el pasado, para que la gente lo critique como una persona de buenas costumbres, capacitada, justa, cumplidora e íntegra.
Para esto tendrá que olvidarse de que tuvo un núcleo familiar, una comunidad y comenzar de nuevo, para despojarse de su estigma y adquirir buena fama.
A quienes se dedican a la clarividencia, videncias, adivinación, sanación espiritual, se las etiqueta como brujos o brujas, siendo éste un estigma también hereditario, puesto que a sus hijos la sociedad les rechaza en sus círculos sociales, teniendo estos qué hacer o conformar sus propios grupos, o sectas, aunque no precisamente para dedicarse a las actividades adivinatorias.
En resumidas cuentas, no existe un modelo de grupo social a seguir, que sirva como ejemplo para toda la Humanidad, esto basado en el libre albedrío que cada individuo posee, ya que es libre de ser, pensar, sentir, actuar, hablar, hacer de su vida y con su cuerpo lo que le plazca o dedicarse a la profesión o actividad que mejor le convenga, con el simple propósito de cumplir con su Ciclo Existencial Humano Temporal, cuyas etapas son: Nacer, Crecer o desarrollarse, Reproducirse o multiplicarse, Envejecer y Morir.